SAT “SPECIFIC ADJUSTMENT TECHNIQUE”, la técnica más eficaz para tratar el latigazo cervical traumático

20.000 accidentes de tráfico tienen lugar cada año en el estado español y las víctimas, en la mayoría de ocasiones, sufren el conocido como «latigazo cervical traumático». Entre los afectados, existe un significativo 50% por ciento que tarda tres meses en recuperarse de su clínica y se estima que un 10% jamás se recuperará del todo, persistiendo parte de su sintomatología. Las consecuencias de este último caso son múltiples: bajas laborables repetitivas, un gasto sanitario muy elevado (más de 10.000 € anuales) y lo más importante, incapacidad para mejorar la problemática a un perfil de pacientes que se les termina clasificando como crónicos e incluso con cuadro depresivo. El latigazo cervical traumático debe comprenderse y tratarse desde una visión amplia; es decir, no únicamente como el típico desequilibrio físico estructural al que se ve sometida la columna cervical. En este sentido, el posgrado SAT «Specific Adjustment Technique» ofrece una posible solución a esta compleja situación clínica.

El impacto traumático origina un gran desequilibrio en la persona afectada, a nivel neurológico, sistémico, postural, emocional, etc. En el accidente la energía cinética del impacto penetra como un cuchillo a diferentes niveles de profundidad en la matriz tisular del paciente, ya que ningún mecanismo de reacción de protección muscular ejerce una amortiguación del impacto. La persona no es consciente del traumatismo al que se verá sometida. Se trata de una situación de absoluta sorpresa.

Es bastante frecuente que estos pacientes lleguen a nuestras consultas después de un largo peregrinaje de tratamientos en diferentes disciplinas de la salud sin encontrar mejora alguna. De hecho, sucede todo lo contrario: su clínica empeora. Lo más habitual es que pase de una primera fase de dolor y rigidez cervical a una amplia situación clínica, en la que, de manera progresiva, pierde totalmente la movilidad de las cervicales y empiece a padecer dolor en otros niveles de la columna, incluso en zonas muy inferiores como el sacro o el coxis.

De hecho, en muchas ocasiones termina desarrollando coxigodinias por la adaptación al impacto. Otros signos y síntomas muy comunes son la sensación de inestabilidad a la bipedestación, incluso al caminar, agotamiento al estar de pie de una manera económica para las actividades normales del día, sensación de dificultad de enfoque en la visión, visión doble, sensación de pesadez en la cabeza, cambio en la motilidad intestinal, hinchazón de abdomen y aumento de presión a nivel de la esfera urogenital, piernas cansadas, dificultad al conciliar el sueño, etc. Pasados unos meses, incluso puede empezar a afectar su estado anímico y desembocar en una depresión.

Antes del tratamiento                                                                 Después del tratamiento

 

Toda esta cascada sintomatológica nos demuestra que no estamos ante un accidente simple en el que tan solo tengamos que aplicar un tratamiento antilógico. Será imperativo tener una visión más amplia de lo acontecido. Si observamos el movimiento agresivo al que se ve sometido la columna durante el impacto (de ahí que el nombre de la lesión sea “Latigazo cervical”) y en profundidad la anatomía implicada, sin quedarnos en lo inmediatamente evidente (la estructura ósea), podemos comprender que ha habido algún tipo de repercusión a nivel del sistema nervioso a la altura de las cervicales altas, es decir, en el tronco cerebral. A partir de este punto, sin entrar de una manera específica, pero sí desde una visión funcional y clínica, será necesario tener en cuenta la fisiología de este nivel para comprender la posible evolución de los pacientes.

En el momento justo del impacto, el tronco vertebral recibe una gran cantidad de energía cinética traumática sin que ésta esté reducida por las estructuras musculares ni superficiales o profundas de la columna cervical. Desnudo de cualquier protección a este nivel del sistema nervioso, podemos deducir consecuentemente un posible derrame tisular neurológico. Con esto no me estoy refiriendo a una lesión traumática severa, sino a mínimos derrames intercelulares y concretamente de los núcleos motores que configuran el vestido del sistema reticular. Recordemos que el manto de núcleos motores de la sustancia reticular a nivel del tronco cerebral, entre el bulbo y el mesencéfalo, asegura la función antigravitatoria, accionando el mecanismo agonista y antagonista de los músculos profundos extensores de la columna, para sostenernos de pie contra la gravedad, que proyectan el centro de gravedad dentro del polígono de sustentación.

Es importante tener presente que el tronco cerebral es el puente de conexión entre vías de niveles superiores, como el sistema límbico (hipotálamo, hipófisis), con las vías inferiores a nivel del sistema nervioso. Es un marcapasos entre el sistema Ergotrófico y Trófo-trópico, vital para la homeostasis entre el sistema catabólico y humeral (adrenalina, cortisol, etc.) con el sistema anabólico (insulina, recuperación, sistema inmunitario). Así pues, nos encontramos ante una disfunción de salud importante y supondrá todo un reto poder cambiar dicho estado. El abordaje terapéutico de SAT tiene por objetivo restablecer la homeostasis neurológica a este nivel a través de diferentes ajustamientos articulares. Es decir, normalizar la actividad tónica postural, responsable de la postura, que está en disfunción a consecuencia del traumatismo.

La formación de posgrado de SAT permite al osteópata adquirir una gran destreza manual, precisión y focalización en el gesto manipulativo. A su vez, también una consciencia a través un gesto cargado de una intención determinada y focalizada en un campo tisular concreto que sostiene la lesión. De esta manera, el profesional podrá abrir canales de percepción en la palpación manual desde una experiencia microscópica con una concepción universal de la salud.

 

SAT “SPECIFIC ADJUSTMENT TECHNIQUE”. Pau Dalmau. Del 29 al 31 de marzo 2019 (PLAZAS AGOTADAS- ABIERTA LISTA DE ESPERA). Más información en este enlace.